De la integración con el medio y las personas que
nos rodean no sólo resultan aprendizajes a nivel cognitivo, sino afectivo, que
nos permiten desarrollar actitudes frente al trabajo y la vida misma.
Atendiendo a esta premisa, el ambiente de aprendizaje que se diseñe debe
promover la interacción permanente, ya que ésta hace posible el aprendizaje de
la actitud, valores, habilidades e información específica que de otra forma no
se podrían proporcionar.
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